Publicado el 09/03/2026
Publicado el 09/03/2026
Conversamos con Rosa Márquez sobre su experiencia en el sector ambiental, los retos técnicos de la remediación y el papel de la mujer en un entorno técnico.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, hablamos con Rosa Márquez, Ingeniera Química y técnica comercial en Envirotecnics, sobre su trayectoria profesional, la evolución del sector ambiental y los desafíos técnicos asociados a los proyectos de remediación de suelos y aguas subterráneas.
Su experiencia combina conocimiento científico, visión aplicada y cercanía al cliente, tres factores clave en un sector donde comprender el comportamiento del contaminante y las condiciones del terreno resulta esencial para definir una solución técnica adecuada.
Para mí significa crecimiento y responsabilidad. La formación universitaria me dio una base técnica muy sólida, pero con el tiempo he entendido que no se trata solo de saber, sino de saber aplicar ese conocimiento con criterio.
En nuestro sector, donde trabajamos en remediación de suelos y aguas subterráneas, no basta con conocer equipos. Hay que entender el sistema completo. No es lo mismo tratar hidrocarburos en fase libre que compuestos disueltos o lixiviados complejos de vertedero. Cada contaminante se comporta de forma distinta, y eso condiciona totalmente la estrategia.
Ser mujer en este entorno, históricamente masculino, para mí ha significado demostrar, primero a mí misma y después al entorno, que el conocimiento técnico y la capacidad de decisión no tienen género. Y que podemos aportar una visión rigurosa, analítica y estratégica con total naturalidad.
La capacidad de interpretar datos y entender procesos de forma global.
En la parte comercial no estamos vendiendo solo sondas, bombas o equipos multiparamétricos. Estamos gestionando variables que influyen en decisiones ambientales, económicas y legales.
Mi formación me permite comprender cómo interactúan parámetros como el pH, la conductividad, el oxígeno disuelto o los compuestos orgánicos volátiles, y traducir esa complejidad en soluciones técnicas coherentes.
Y creo que interpretar los datos y darles sentido dentro de una estrategia técnica es lo que aporta valor al proyecto.
La veo con optimismo. Los sectores ambientales y tecnológicos están evolucionando muy rápido. La transición ecológica y la digitalización exigen perfiles técnicos con visión estratégica, y cada vez hay más mujeres preparadas para liderar esos proyectos.
Creo que en los próximos años veremos más referentes femeninos en sostenibilidad, control ambiental y gestión de datos de campo. Y eso generará un efecto multiplicador.

Visibilidad y normalización.
Es importante que las mujeres estén presentes en entornos industriales, en trabajos de campo o en proyectos técnicos complejos. Y que esa presencia deje de verse como algo excepcional.
Y también es fundamental que las jóvenes puedan ver referentes femeninos en sectores técnicos como la instrumentación o los sistemas de bombeo, donde tradicionalmente la presencia masculina ha sido mayoritaria.
Creo que la primera es la seguridad técnica, pero entendida como algo que se construye con estudio, experiencia y humildad. Cuando asesoras sobre instrumentación, ya sea medición de niveles, equipos multiparamétricos o sistemas de recuperación, estás influyendo directamente en decisiones ambientales importantes. Y eso exige rigor.
Otra habilidad fundamental es la capacidad de escuchar. Cada proyecto de remediación tiene su contexto hidrogeológico, su histórico de datos y sus limitaciones. Antes de proponer una solución, hay que entender qué está pasando realmente en ese emplazamiento y qué necesita el equipo técnico que va a trabajar en campo.
Y, por último, diría que es clave tener criterio y responsabilidad. No siempre la mejor solución es la más compleja o la más costosa. A veces el verdadero valor está en ajustar y optimizar sistemas existentes. Con el tiempo he aprendido que el asesoramiento técnico no consiste en demostrar cuánto sabes, sino en utilizar ese conocimiento para acompañar, aportar confianza y ayudar a tomar decisiones más conscientes y sostenibles.
Todavía existen barreras culturales, especialmente en sectores industriales o de campo. A veces persiste la idea de que ciertos roles son “masculinos”.
No podemos olvidar la importancia de la conciliación. En sectores técnicos e industriales, donde los desplazamientos y la disponibilidad forman parte del día a día, es fundamental avanzar hacia modelos más flexibles que permitan el desarrollo profesional con la vida personal y familiar.
Facilitar esa conciliación no solo impulsa el talento femenino, sino que mejora el equilibrio y la sostenibilidad de una sociedad. Y, quizá lo más importante, todavía faltan referentes visibles. Cuando no ves a alguien que se parezca a ti liderando proyectos complejos, es más difícil imaginarte ahí. Pero creo sinceramente que estamos avanzando. Cada vez hay más mujeres demostrando que la competencia y el liderazgo dependen del talento y la preparación, no del género.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora, aunque no siempre sencilla. Mis inicios fueron más desafiantes, sobre todo cuando todavía no tenía la experiencia suficiente para sentirme segura con lo que hacía. En esos momentos aprendí mucho, no solo a nivel técnico, sino también personal.
Cuando demuestras que conoces el proceso, que entiendes los equipos y que tus decisiones son rigurosas, el respeto llega de forma natural. Hoy miro atrás y valoro mucho ese recorrido, porque me ha hecho crecer profesionalmente y también reforzar mi carácter. Y me siento afortunada de haber trabajado con profesionales que priorizan el conocimiento, el compromiso y el trabajo bien hecho por encima de cualquier otra consideración.
Me gustaría que entendiera que ser técnico comercial no es simplemente vender equipos, sino tomar decisiones importantes. Es analizar datos, comprender el contexto del proyecto y asesorar con responsabilidad para que el cliente tome la mejor decisión posible.
También me gustaría que viera que la comunicación es tan importante como el conocimiento técnico. Podemos hablar de bombas, instrumentación o estrategias de remediación muy complejas, pero si no sabemos traducir esa información en algo claro y comprensible, no generamos confianza. Y la confianza es la base de todo.
Y, sobre todo, me gustaría que aprendiera algo más personal: que el liderazgo no es cuestión de imponer, sino de tener conocimiento, criterio y coherencia. Que puede ocupar cualquier espacio profesional si se prepara, si trabaja con rigor y, especialmente, si confía en su capacidad incluso cuando al principio pueda sentirse fuera de lugar.
Porque todas hemos pasado por ahí.